Cáritas Diocesana de Santiago se une, un año más, a la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), en el marco de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se celebra este 7 de octubre en todo el mundo.

Desde nuestra entidad, reafirmamos el compromiso con la defensa de un trabajo que dignifique a la persona, que sea libremente elegido, seguro, justo y que permita sostener la vida familiar y comunitaria. El trabajo decente no es un privilegio, sino un derecho irrenunciable que debe estar garantizado para todas las personas, sin distinción de género, origen o situación administrativa.

Este año, en el contexto del Jubileo de la Esperanza, ponemos el foco en una de las realidades más invisibilizadas: la de las personas trabajadoras migrantes. Según datos del Banco Central Europeo, han sido responsables del 80% del crecimiento económico de España en los últimos cinco años, y sin embargo, siguen enfrentando condiciones laborales precarias y falta de reconocimiento social.

Además, recordamos que el Congreso de los Diputados aprobó en abril de 2024 la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para una regularización extraordinaria de personas migrantes. Más de un año después, el proceso sigue paralizado, condenando a miles de personas a la economía sumergida y a la exclusión.

Desde Cáritas Diocesana de Santiago, junto a otras entidades de Iglesia, reclamamos justicia, humanidad y trabajo decente para todas las personas. Nos sumamos a los actos convocados en Galicia, como la Eucaristía en A Coruña y el acto público y celebración en Santiago de Compostela, para visibilizar esta causa y renovar nuestro compromiso con la dignidad del trabajo.