Cáritas Diocesana de Santiago cuenta con esta iniciativa dirigida a fortalecer el bienestar emocional, la autoestima y las habilidades sociales de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
El proyecto se desarrolla en Agarimo Espazo Familiar, dentro del programa Aura, donde un patio hasta ahora en desuso ha sido recuperado y acondicionado como huerto educativo gracias al trabajo del equipo técnico y la colaboración de la Fundación José Otero & Carmela Martínez, que ha financiado los materiales y las plantaciones.

En esta iniciativa participan 18 menores (9 de Educación Primaria y 9 de Educación Secundaria) que forman parte de los talleres socioeducativos de Cáritas en la diócesis de Santiago. Desde el inicio del programa los participantes han comenzado a cultivar lechugas, cebollas, fresas, acelgas, laurel y flores como margaritas y prímulas, convirtiendo el espacio en un entorno de aprendizaje y convivencia.
Cada menor se encarga del cuidado de su propia maceta, identificada con su nombre, asumiendo tareas de riego, observación y mantenimiento. A través de esta dinámica, el huerto se convierte en una herramienta educativa que permite trabajar el autocuidado, la responsabilidad, el respeto y el trabajo en equipo, al tiempo que se refuerzan hábitos de vida saludable.
La iniciativa responde a la realidad de muchos de los menores participantes, que viven situaciones de dificultad como baja autoestima, falta de referentes afectivos o dificultades en el entorno escolar. En este contexto, el huerto actúa como un espacio de acompañamiento y bienestar emocional, donde los logros visibles del cultivo ayudan a reforzar la confianza y el sentido de pertenencia al grupo.
El proyecto se desarrolla con una metodología participativa y vivencial, basada en el trabajo cooperativo, la creatividad y el acompañamiento educativo. Las sesiones utilizan elementos simbólicos vinculados a la naturaleza (como sembrar, cuidar o crecer) para facilitar la educación emocional y el desarrollo personal.









