Durante siete meses, estudiantes de Bachillerato del Colegio Santa María del Mar y personas privadas de libertad del Centro de Inserción Social (CIS) Carmela Díaz de Rábago han compartido mucho más que actividades: han vivido una experiencia que ha transformado sus miradas sobre el mundo y sobre sí mismos. Una experiencia transformadora que permitió romper prejuicios y cultivar la empatía, la solidaridad y el compromiso social.
La iniciativa, impulsada por Cáritas Diocesana de Santiago, la Pastoral Penitenciaria y el propio CIS, ha demostrado que la educación va mucho más allá de los libros. A través de talleres de cocina, recorridos por distintos barrios de A Coruña, dinámicas grupales y una exposición fotográfica, los participantes han tejido vínculos genuinos, derribando prejuicios y construyendo confianza desde la cercanía y el respeto.
Para muchos de los participantes, esta experiencia ha significado mucho más que una actividad educativa. Lo que comenzó con nervios y cierta distancia, acabó en abrazos, gratitud y la sensación de haber crecido como personas. La última jornada, una gincana por las calles del centro de A Coruña, sirvió para celebrar lo vivido con alegría y emoción compartida.
Desde las entidades organizadoras, todas coinciden en el valor de una propuesta que trasciende formatos tradicionales. Alfonso Trillo, director del Colegio Santa María del Mar, fue claro al afirmar que “dentro de treinta años, no recordarán una clase concreta, pero sí esta experiencia”.
Por su parte, Carla García Rodríguez, directora del CIS, subrayó que el proyecto “cultiva valores esenciales como la empatía, la humildad y la solidaridad”.
Yolanda, Sanchez, delegada de Pastoral Penitenciaria enfatizó el valor de una sensibilización que va más allá de las charlas: “Esto es teoría elevada a su máxima expresión práctica”.
Pilar Farjas, directora de Cáritas Diocesana de Santiago, añadió «es fundamental abrir espacios donde nuestros jóvenes puedan mirar más allá de su realidad cotidiana y descubrir, en otras vidas, una riqueza humana inmensa”.

El proyecto arrancó entre fogones, con el taller “Chef na túa casa”, en el que prepararon recetas sencillas y saludables mientras compartían anécdotas, inquietudes y risas. Aquel primer encuentro marcó el tono de una convivencia que creció con cada sesión. Más adelante, exploraron juntos tres barrios coruñeses, reflexionando sobre la desigualdad urbana y plasmando sus impresiones en fotografías que luego se convirtieron en una exposición colectiva. «Fue el germen de una convivencia que floreció en confianza y respeto», comenta Andrea Lago, trabajadora social de Cáritas.

La presentación pública del proyecto tuvo lugar el miércoles 4 de junio en el Centro Fonseca de Santiago. Lejos de ser un cierre, supuso el inicio de un compromiso compartido: seguir construyendo una sociedad donde todas las personas, sin excepción, puedan sentirse escuchadas, valoradas y acompañadas.









